Ir al contenido principal Ir al menú principal Ir al pie de página

La PUCP y Besco consolidan una alianza para impulsar la innovación en los sectores inmobiliario y de la construcción

El Convenio Marco de Cooperación permitirá articular las capacidades de investigación, formación e innovación de la Universidad con los desafíos de una de las principales empresas inmobiliarias y constructoras de vivienda social del país. La colaboración contempla oportunidades para estudiantes y docentes, así como el desarrollo de proyectos con impacto en la industria.

Vicerrectorado de Investigación

Créditos y Fecha de Publicación

Publicado el

Conectar el conocimiento y la innovación con los desafíos que afrontan las empresas de la construcción y el desarrollo inmobiliario. Ese es uno de los propósitos del Convenio Marco de Cooperación suscrito por la PUCP y Besco, una alianza que busca aprovechar las capacidades de la Universidad para atender las necesidades de la compañía y, a la vez, trasladar los requerimientos empresariales para fortalecer la formación académica.

Para Enrique Quispe, jefe de la Oficina de Innovación de la PUCP, esta retroalimentación es uno de los principales valores del convenio recientemente firmado. “Nosotros tenemos muchas capacidades como universidad”, señala, refiriéndose no solo en términos de conocimiento especializado, sino también de infraestructura y una reconocida trayectoria académica. “Con ellas podemos ayudar a las empresas en sus distintas problemáticas propias de cada sector”, subraya.

De la empresa a la academia

Para comenzar con este proceso, la Oficina de Innovación viene trabajando en la identificación de los retos que presenta Besco. A esta fase le seguirá su abordaje mediante cursos, tesis y proyectos de investigación e innovación. La idea es que estas cuestiones, propias del mundo empresarial, puedan ser trabajadas desde distintas perspectivas y que los estudiantes tengan la oportunidad de enfrentarse a situaciones concretas, aplicar sus conocimientos y enriquecer su aprendizaje. “De esta manera el conocimiento que generamos podrá traspasar las paredes de la universidad y aplicarse fuera de ella”, explica Quispe.

Una vez identificados los retos, la PUCP ofrecerá posibles soluciones a través de distintas áreas, desde la Ingeniería y la Arquitectura hasta el Diseño Industrial y la Gestión, además de conocimientos vinculados con el medio ambiente. Los aportes esperados podrían relacionarse con el desarrollo de nuevos materiales y procesos constructivos, pero también con la comprensión de las necesidades futuras de los usuarios, la mejora de operaciones y el abordaje de los impactos ambientales de la actividad.

Daniel Miranda, gerente de Innovación y Tecnología de Besco, ve esta diversidad de propuestas con optimismo. “Este convenio representa una nueva etapa en la estrategia de innovación abierta que venimos desarrollando como empresa. La universidad nos ayudará a formular mejor los problemas, explorar nuevas alternativas, validar tecnologías y tomar decisiones con mayor sustento académico y práctico”, explica.

Una relación con proyección

El vínculo entre ambas instituciones tiene un antecedente reciente. En 2025, nueve estudiantes de la PUCP participaron en la cuarta edición de la Ideatón Besco, un programa que reunió a equipos multidisciplinarios para trabajar en las demandas reales de la compañía. De las propuestas desarrolladas, tres se encuentran actualmente en ejecución como proyectos de innovación, una experiencia positiva que abrió el camino para profundizar esta relación.

Con el convenio entre PUCP y Besco, aquel primer acercamiento institucional adquiere ahora una nueva dimensión. “Más allá de desarrollar proyectos puntuales, aspiramos a construir una relación de largo plazo basada en el aprendizaje y la transferencia de conocimiento”, sostiene Daniel Miranda. La expectativa es que este trabajo genere valor para Besco y contribuya también al desarrollo de los sectores inmobiliario y de la construcción.

Para Enrique Quispe, el impacto de esta iniciativa se medirá por sus resultados. Estos deberán ser concretos y medibles y demostrar que el conocimiento producido en una universidad puede ser aprovechado por la empresa privada. A partir de este punto, el convenio podrá convertirse también en un referente para que otras empresas y universidades del Perú exploren alianzas similares, abriendo nuevas oportunidades de cooperación.