El MALI como punto de encuentro para la creación PUCP
Con la segunda edición de Escape, se consolida un espacio donde la creación artística universitaria llega a la ciudadanía de manera accesible y gratuita. Del 27 al 30 de agosto, la programación de este festival sumó actividades para escolares, así como talleres y conversaciones con los creadores, quienes presentaron sus proyectos y compartieron con el público los procesos detrás de sus obras.
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Cuando la tarde del domingo 30 de agosto los aplausos del público despidieron Artilugios de la Mirada, la intervención de danza contemporánea de Cristina Velarde que cerró la segunda edición del festival Escape, terminó también un programa de cuatro días en el Museo de Arte de Lima – MALI. Desde el 27 de ese mes, el museo se había convertido en el escenario para una muestra de la creación artística que se desarrolla en la PUCP con una programación íntegramente de acceso gratuito.
Organizado por la Oficina de Creación del Vicerrectorado de Investigación de la PUCP en alianza con el MALI, Escape reunió obras escénicas, proyectos audiovisuales, música, talleres y conversatorios que ocuparon distintos ambientes del emblemático espacio cultural. Entre las propuestas -ganadoras del CAP de Creación- estuvo BABELima, de Marlon Cabellos, una pieza de danza contemporánea sobre las dinámicas y contrastes de Lima, que se complementó con un taller de movimiento. Ana Correa participó en la lectura dramatizada De regreso al radioteatro de María Jesús Alvarado: voces que retumban; mientras que Mauricio Godoy llevó al festival Satuko, un proyecto audiovisual surgido de su investigación sobre el líder campesino Saturnino Huillca.
Alianza entre la universidad y el museo
La cita en el MALI convocó a más de 2,000 personas, casi cuatro veces más que en su primera edición, incluyéndose ahora la Noche MALI dentro de la semana del evento. Para Felix Lossio, jefe de la Oficina de Creación, la respuesta del público muestra que existe interés por acceder a propuestas culturales de calidad cuando se generan las condiciones adecuadas. “Lo que hace falta es precisamente construir esos puentes entre la oferta cultural y el público. Tener la posibilidad y el apoyo institucional para hacerlo gratuitamente ayuda muchísimo”, señala.
Sharon Lerner, directora del MALI, comenta que otro de los aportes de Escape está en la diversidad de proyectos que, durante cuatro días, se incorporan a la programación habitual del museo. “La diversidad de proyectos que se presentan reaviva los espacios, activa el auditorio y, sobre todo, dinamiza estos lugares de encuentro del museo, como el atrio o el vestíbulo. Permite que familias y públicos quizá no familiarizados con prácticas más experimentales del arte tengan un primer acercamiento con ellas”, explica.
En esta segunda edición, el festival se extendió también a públicos escolares. Dos colegios participaron en una jornada que comenzó con una visita guiada por el museo y continuó con las actividades de Escape. En total, participaron más de 100 escolares. En esta línea, la música fue otro de los puntos de conexión entre ambas instituciones. La Noche MALI, que forma parte de la programación del museo, se integró esta vez a Escape con la presentación de la Latin Big Band de la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP, reuniendo a más de mil personas.
Las actividades despertaron especial interés entre los públicos jóvenes. El sondeo realizado entre los asistentes mostró que la mayoría tenía entre 18 y 36 años, y que provenían de más de 15 distritos de Lima, entre ellos San Juan de Lurigancho, Comas, Miraflores, San Borja y San Martín de Porres. Cerca del 90% señaló que sus expectativas habían sido cumplidas o superadas, mientras que entre los principales intereses resaltaron el conocimiento de los procesos de creación y los talleres. Como indica Felix Lossio, los buenos resultados también son producto de los ajustes realizados en esta edición: “Hemos mejorado y adaptado algunos elementos que todavía debemos seguir afinando, pero creo que estos cambios han hecho de esta una edición mejor y más completa que la anterior”.
“Muchas personas asocian la universidad con la producción de conocimiento científico, lo cual está muy bien, pero todavía se conoce poco la creación artística que desarrollan sus docentes, estudiantes, grupos y centros. La PUCP cuenta con cineastas, escritores, actores, directores de teatro, escultores y creadores de novela gráfica, entre otros artistas. El festival busca que jóvenes y adultos conozcan sus obras y sus procesos creativos”.
Un festival que empieza a crecer
Escape ya piensa en el futuro. La colaboración entre universidad y museo abre la posibilidad de desarrollar nuevas iniciativas vinculadas con la proyección de la creación artística universitaria, tomando como punto de partida el trabajo que realizan docentes de la PUCP, muchos de ellos dedicados también a la creación en sus distintas formas.
Para Sharon Lerner, ampliar las vías para que estos trabajos lleguen al público es especialmente importante en un contexto como el peruano, donde los proyectos artísticos necesitan mayor respaldo. “Creo que este festival y, sobre todo, el CAP de Creación que promueve la PUCP son muy importantes. De hecho, este concurso debería ser replicado por muchas más instituciones, porque el arte y la cultura en nuestro país necesitan financiamiento, apoyos y, sobre todo, espacios para ser difundidos”, subraya.
“Para el MALI, es muy importante formar parte del festival Escape junto con el Vicerrectorado de Investigación de la PUCP. Es una oportunidad única para el museo de ampliar públicos, y, sobre todo, de dar a conocer un conjunto de creaciones en distintos formatos y disciplinas que, de otra manera, no tendrían lugar dentro del museo”.
En su segundo año, Escape empieza a consolidarse como ese puente entre la creación universitaria y la ciudadanía, llevando el arte y la cultura más allá del ámbito académico. La asistencia récord de esta edición así lo demuestra.