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Gestión de Recursos Agrícolas: Una Cooperación Internacional

Isabel Guerrero estudia cómo los habitantes de la comunidad campesina San Ignacio de Kiuñalla (Apurímac) organizan y gestionan sus recursos comunes, como el agua, las tierras agrícolas, los bosques y los pastizales. Su investigación, realizada en coordinación con la Universidad de Zaragoza, forma parte de Resilient Rules, un proyecto global que busca fortalecer la resiliencia de sistemas agrícolas frente a cambios ambientales y sociales.

Vicerrectorado de Investigación
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Créditos y Fecha de Publicación

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En octubre de 2024, la profesora Isabel Guerrero, del Departamento Académico de Economía de la PUCP, recibió un correo que ampliaría su agenda de investigación. El mensaje venía desde España. Ahí, el equipo de Irene Pérez Ibarra, profesora permanente de la Universidad de Zaragoza, estaba en búsqueda de un colaborador en Perú para el proyecto Resilient Rules, una iniciativa internacional que estudia cómo las comunidades agrícolas organizan colectivamente sus recursos naturales, generando aprendizajes y posibles soluciones para el futuro. 

Guerrero, que ya había trabajado años atrás en la comunidad campesina San Ignacio de Kiuñalla, en la región de Apurímac, contaba con la experiencia y el conocimiento necesarios para aceptar la propuesta. “Me contactaron porque había trabajado en comunidades agrícolas diversas”, recuerda. Fue así que, una vez involucrada en el proyecto, pasó a formar parte de una red de trabajo conformada por 65 expertos de más de 40 países, cuya labor se enfoca en el estudio de 56 comunidades agrícolas en el mundo.   

Preparación previa a la acción 

Antes de partir a Apurímac, en enero de 2025 Guerrero se trasladó a Zaragoza para participar en un taller intensivo de cinco días. Allí se sumergió en metodologías especializadas, como la gramática institucional y la taxonomía de reglas, diseñadas para entender cómo se estructuran y codifican las normas que regulan el uso de bienes comunes. “Comprender estas instituciones que organizan los recursos es clave para fortalecer la gobernanza y garantizar sistemas sostenibles a largo plazo”, señala Guerrero.

Trabajo de campo

En mayo de ese año, con treinta semanas de embarazo de su segundo hijo, volvió a San Ignacio de Kiuñalla, esta vez como parte del equipo de Resilient Rules. Allí realizó entrevistas extensas con comuneros sobre la gestión del agua (un recurso fundamental para el poblado), especialmente en un contexto donde fenómenos como sequías prolongadas y heladas son cada vez más frecuentes por el calentamiento global. Cada conversación duró más de una hora y permitió acceder a conocimientos que hasta ese momento no estaban sistematizados ni cuantificados.

Su investigación se centró en el entendimiento de las instituciones que gestionan y regulan el agua proveniente del bosque, destinada a la agricultura de pequeña escala. Un marco en el que interactúan normas formales e informales para manejar el recurso hídrico, incluyendo esquemas de cooperación tácita, conocida localmente como el ayni, un sistema de reciprocidad de trabajo y materiales.

Este entramado de normas y estrategias tradicionales -escritas y orales- se convirtió en el foco de interés de la profesora Guerrero, conectando la vida cotidiana de la comunidad con un estudio científico de alcance internacional.

Mirada global 

Los datos recogidos en San Ignacio de Kiuñalla se sumaron al trabajo de más de 50 comunidades, cada una con su propia cultura y tipo de agricultura. A partir de estas experiencias, Resilient Rules busca construir una radiografía global de las prácticas de gestión de recursos. Un mapa que permita entender cómo se organizan las comunidades y cómo estas normas y estrategias pueden reforzar la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a los cambios ambientales y sociales. Se espera que los resultados estén listos para mediados de este año. 

El desarrollo de este proyecto evidencia la relevancia de conocer, a través de las voces de sus habitantes, cómo las comunidades estructuran y manejan sus recursos. Una tarea en la que la profesora Isabel Guerrero ha participado de manera activa, incorporando la experiencia peruana en una conversación global y contribuyendo a cuantificar el grado de diversidad institucional para hacer posible una gestión agrícola sostenible.

Paisaje andino

Más sobre el proyecto

Inspirado en el legado de la Premio Nobel de Economía Elinor Ostrom, Resilient Rules estudia cómo la diversidad de normas, acuerdos y estrategias –tanto formales como informales– permite que las comunidades agrícolas de pequeña escala gestionen recursos comunes como agua, tierras, bosques y pastizales.

Iniciado el 1 de septiembre de 2022 y coordinado por la Universidad de Zaragoza (bajo el liderazgo de la profesora Irene Pérez Ibarra), el proyecto tiene como objetivo, hasta agosto de 2027, desarrollar un programa interdisciplinario sobre la diversidad institucional agrícola y su aporte a la resiliencia frente a cambios ambientales y sociales. Para ello, cuenta con un financiamiento de 2,63 millones de euros de la Unión Europea.

Entérate aquí