Sandra Pérez: “En Perú, además de atender lo que plantea la OMS, también estamos en condiciones de proponer ideas y generar visibilidad”
La directora de la carrera de Ingeniería Biomédica de la PUCP participó en la primera reunión del Global Diagnostics Coalition (GDC), iniciativa de la OMS orientada a reducir las brechas globales en el acceso a diagnósticos oportunos y de calidad. Desde su experiencia, analiza los desafíos por afrontar y el rol de la academia en la generación de soluciones con proyección internacional.
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El acceso oportuno a diagnósticos precisos continúa siendo uno de los principales desafíos de los sistemas de salud a nivel global. Con el objetivo de fortalecer las capacidades de diagnóstico, promover la innovación y coordinar esfuerzos entre gobiernos, academia, organismos internacionales y profesionales de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en marcha el Global Diagnostics Coalition (GDC), una coalición internacional que comenzó este año sus reuniones de trabajo con representantes de distintos países.
Entre los participantes estuvo Sandra Pérez, directora de la carrera de Ingeniería Biomédica de la PUCP y representante de la International Federation for Medical and Biological Engineering (IFMBE). En esta entrevista, nos explica los objetivos de la nueva coalición, reflexiona sobre las brechas que enfrenta América Latina en materia de diagnóstico y destaca cómo la investigación universitaria puede contribuir a generar soluciones con impacto local e internacional.
¿Puede explicarnos qué es el Global Diagnostics Coalition, por qué se creó en este momento y cuál es el problema que busca abordar?
La coalición fue acordada el año pasado durante la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud, con la necesidad de fortalecer las herramientas de diagnóstico, tanto desde la perspectiva del personal como de los dispositivos y procedimientos. Existe una alta tasa de mortalidad y también un empeoramiento de enfermedades debido a la falta de diagnósticos tempranos y precisos.
En este sentido, la OMS reconoce que es necesario trabajar de manera coordinada con actores de todo el mundo para identificar las necesidades de distintos países e implementar iniciativas adaptadas a sus contextos. Formalmente, la coalición se lanzó el año pasado y este año se realizaron las primeras reuniones de miembros. Yo participo como representante de la International Federation for Medical and Biological Engineering (IFMBE), organización enfocada en fortalecer, desde la ingeniería biomédica y biológica, todo lo relacionado con el diagnóstico.
La primera reunión tuvo como objetivo identificar los temas prioritarios sobre los cuales trabajará la coalición durante este año y establecer una hoja de ruta para planificar e implementar acciones a nivel mundial.
Usted participó en una mesa vinculada al personal sanitario, la calidad, la innovación y la cadena de suministro. ¿Cuáles fueron los principales temas discutidos?
Nos dividimos en grupos de trabajo para identificar los principales desafíos dentro de cada temática. En mi caso, participé en un grupo enfocado en dos grandes áreas: el personal y los sistemas de calidad. Uno de los puntos que planteé fue que, cuando hablamos de fortalecer los procesos de diagnóstico, no debemos pensar únicamente en médicos o profesionales de laboratorio. También es necesario considerar a los ingenieros biomédicos, ingenieros clínicos, especialistas en telecomunicaciones, informática y físicos médicos, porque todos formamos parte del proceso que permite que un diagnóstico sea posible.
Actualmente, una gran parte de los diagnósticos depende de las imágenes, de dispositivos médicos y tecnologías para pruebas rápidas. Por ello, los ingenieros biomédicos debemos contar con rutas de formación especializadas que nos permitan asegurar el correcto funcionamiento de estas tecnologías. Por eso, también discutimos la importancia de los sistemas de calidad. Un diagnóstico confiable depende de múltiples factores: la capacitación del personal, la calidad de los dispositivos médicos y la infraestructura donde se brindan los servicios de salud.
Otro de los temas fue la cadena de suministro. ¿Por qué es tan importante?
La pandemia de la COVID-19 dejó en evidencia que el suministro de dispositivos médicos depende en gran parte de países clave. En América Latina, somos principalmente importadores. En el caso del Perú, importamos aproximadamente el 99 % de los dispositivos médicos que utilizamos. Este es un asunto importante, que generó interés no solo en países en desarrollo. Fue así que, durante la mesa, se discutió la posibilidad de realizar estudios internacionales que permitan identificar fallas y vulnerabilidades en las cadenas de suministro.
Dentro de esta agenda, ¿qué rol tiene la innovación?
La innovación fue un tema del que también se conversó, sobre todo por la necesidad de explorar y ampliar el uso de tecnologías, como la telemedicina y la inteligencia artificial, para fortalecer los sistemas de diagnóstico. Desde la ingeniería biomédica podemos desempeñar un papel muy importante en el desarrollo e implementación de estas soluciones. Durante la reunión compartí la experiencia de investigación que venimos desarrollando en telediagnóstico, específicamente en telemicroscopía para el diagnóstico temprano del cáncer de cuello uterino. Fue un tema que quedó en la mesa como un aspecto importante para abordar.
¿Podría comentarnos un poco más en qué consiste su proyecto de telediagnóstico?
Trabajamos en un sistema que permite digitalizar láminas de Papanicolaou desde centros de salud alejados y enviarlas de manera digital para que sean evaluadas por especialistas a distancia. Actualmente, en muchas regiones del Perú, las muestras físicas deben trasladarse hasta Lima para ser analizadas por un patólogo anatómico. Ese proceso puede tardar dos o tres meses. Cuando el resultado finalmente regresa al centro de salud, muchas veces, las pacientes ya no vuelven o son difíciles de ubicar.
Nuestra propuesta busca reducir significativamente esos tiempos. Mediante la digitalización de las muestras, el especialista puede realizar la evaluación sin necesidad de transportar físicamente las láminas ni desplazarse al lugar donde fueron tomadas. Esto es especialmente importante porque el cáncer de cuello uterino puede prevenirse prácticamente en su totalidad si se detecta a tiempo. Sin embargo, en el Perú, todavía mueren entre cinco y siete mujeres al día por esta enfermedad. Además, la tecnología podría adaptarse a otras patologías que requieren análisis citológicos o de anatomía patológica.
Usted también participa activamente en la IFMBE. ¿Cuál es el trabajo que realiza dentro de esta organización?
La IFMBE es una organización internacional que forma parte de la International Union for Physical and Engineering Sciences in Medicine, una red global que reúne profesionales de la ingeniería y la medicina. Sus miembros son asociaciones de ingeniería biomédica, biológica o afines, y su objetivo es promover la ingeniería biomédica y su implementación a nivel mundial.
Yo participo en la federación en dos roles. Uno de ellos es como board member, cargo para el cual fui elegida el año pasado. La federación se organiza en distintas divisiones, y una de ellas es la de Digital Health. Desde ahí participamos en eventos internacionales de salud digital, difundimos trabajos, y también buscamos identificar y fortalecer iniciativas relevantes a nivel global. Además, soy chair del grupo de trabajo Coral, que reúne a las asociaciones de ingeniería biomédica de América Latina y el Caribe. Mi función es articular el trabajo entre Coral y la federación para asegurar que Latinoamérica tenga representación en los espacios internacionales.
Actualmente, estamos organizando un evento mundial de salud digital en México, donde nuestra región también participa como organizadora. Esto busca fortalecer la visibilidad de la ingeniería biomédica latinoamericana y promover el networking internacional. Otra iniciativa importante es la formación de un grupo de líderes jóvenes en ingeniería biomédica, innovación y salud digital, con el objetivo de capacitarlos y prepararlos para una eventual renovación generacional dentro de la federación. Este año tengo previsto participar en la reunión de divisiones en Siena, Italia, donde se presentan avances y proyectos futuros. También habrá eventos de salud digital en México y Corea, que buscan fortalecer la conexión entre Asia-Pacífico y América Latina, y facilitar el acceso a mentores internacionales.
¿Qué papel puede desempeñar la PUCP en iniciativas como el Global Diagnostics Coalition?
Veo un potencial muy grande. La coalición está buscando iniciativas que puedan desarrollarse e implementarse, y la Universidad tiene una gran capacidad para generar ese tipo de propuestas. En la PUCP, contamos con estudiantes muy creativos, y cada semestre surgen proyectos, tecnologías y soluciones que podrían convertirse en pilotos reales. Muchas veces, estas iniciativas no avanzan porque carecen de visibilidad o de mecanismos para darles continuidad. Desde la Universidad podríamos identificar las que tienen mayor potencial y empezar a promoverlas. Estamos generando constantemente tecnología, proyectos e ideas nuevas que, con apoyo de organizaciones nacionales, podrían convertirse en pilotos con impacto. Estos incluso podrían llamar la atención de la coalición y, eventualmente, ser implementados en otros lugares.
“Global Diagnostics Coalition está buscando iniciativas que puedan desarrollarse e implementarse, y la Universidad tiene una gran capacidad para generar ese tipo de propuestas. En la PUCP, contamos con estudiantes muy creativos, y cada semestre surgen proyectos, tecnologías y soluciones que podrían convertirse en pilotos reales».
Finalmente, ¿qué espera que el Perú pueda recoger de esta experiencia?
Al inicio de la reunión se presentaron casos de distintos países en formato de charlas, donde compartieron sus experiencias. Me parecieron muy interesantes y, al mismo tiempo, vi un potencial para que, en una próxima ocasión, el Perú pueda presentar resultados de iniciativas implementadas aquí. Esto también es un llamado al Ministerio de Salud y a nuestro sistema de salud, que está fragmentado, para unir esfuerzos e impulsar iniciativas que desde la academia ya estamos generando y que podrían tener impacto en el sistema de salud peruano, además de proyección internacional. No se trata de ser solo seguidores de iniciativas externas, sino de poder generar también propuestas propias.
Muchas de las experiencias presentadas no eran necesariamente extraordinarias; son iniciativas que nosotros también podríamos implementar e incluso desarrollar propuestas más tecnológicas o más robustas. En ese sentido, no solamente estamos para escuchar lo que viene desde la OMS, sino que tenemos la capacidad de proponer y generar ideas con visibilidad internacional.