Preservación arqueológica ante la llegada de El Niño
Frente a la desaparición acelerada de sitios arqueológicos en la costa peruana, ocasionada por la actividad humana y fenómenos climáticos, una innovadora investigación propone el uso de datos de acceso abierto para anticipar riesgos y fortalecer estrategias de protección del patrimonio.
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El patrimonio arqueológico de la costa peruana es uno de los más densos y diversos del mundo, con vestigios que abarcan desde el Pleistoceno tardío hasta la época incaica. Sin embargo, esta herencia invaluable se enfrenta a un deterioro sistemático. Un reciente estudio titulado “The past at risk” (“El pasado en riesgo”), liderado por Ana Cecilia Mauricio y Francesca Fernandini, del Departamento de Humanidades – Sección Arqueología PUCP, advierte que factores climáticos, geológicos y sociales están destruyendo este legado histórico ante la falta de planes estratégicos y la ausencia de un monitoreo sistemático por parte de las autoridades.
La investigación, financiada por Concytec, surge de una necesidad crítica. Según explica la doctora Mauricio, se identificaron vacíos profundos en la gestión estatal del patrimonio arqueológico. “La investigación surge ante la problemática de la pérdida acelerada de sitios arqueológicos en regiones costeras, los escasos recursos que se asignan para manejo del patrimonio cultural, y la falta de planes estratégicos a corto y largo plazo que se fundamenten en datos actualizados y multidisciplinarios”, explica.
Una metodología viable
El aporte principal de este estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Environmental Archaeology, es el desarrollo de una metodología de bajo costo que utiliza información de libre acceso generada por el propio Estado peruano. En lugar de depender de costosas imágenes satelitales privadas, la propuesta utiliza geoportales, como Sigda, del Ministerio de Cultura, y Geocatmin, de Ingemmet, para identificar zonas susceptibles a inundaciones, deslizamientos de masas, flujos de detritos (huaicos), así como vías de comunicación, usos del suelo y concesiones mineras.
Al respecto, Ana Cecilia Mauricio señala que “esta propuesta concibe la protección de sitios arqueológicos como una estrategia que debe basarse en datos multidisciplinarios, de alta resolución y en constante actualización”. Al integrar un software libre como QGIS y el uso de drones, el modelo se convierte en una solución tecnológica completa y económica, diseñada específicamente para ser operada por las autoridades regionales en la gestión de riesgos del patrimonio.
“En nuestra perspectiva, el patrimonio arqueológico no solo es parte de nuestra identidad nacional, sino que también tiene un gran potencial para contribuir al desarrollo del país, principalmente de las comunidades que conviven con los sitios arqueológicos. Por eso, urge que el Estado peruano tenga planes para atender a este tipo de problemática”.
Realidad que preocupa
Para probar la eficacia de la metodología, el equipo analizó los valles de Chao, Santa y Cañete. Los resultados fueron reveladores. En el valle de Chao, al comparar registros de 1976 con la situación actual, se descubrió una pérdida del 54% de los sitios arqueológicos en una de las zonas exploradas. En Cañete, la cifra es igualmente preocupante: el 36% de los sitios registrados en 1961 ha desaparecido por completo en las últimas seis décadas. “La destrucción del patrimonio ha sido gigante. Es una destrucción principalmente por la expansión agrícola y urbana. También vemos que han existido ciertos riesgos, como el desborde de ríos y la activación de algunas quebradas”, señala Francesca Fernandini.
El estudio también identifica que fenómenos como El Niño y eventos extremos recientes, como el ciclón Yaku, son los principales detonadores de peligros geológicos en la costa de Perú. Estos riesgos se intensificarán debido al calentamiento global, lo que hace que las medidas preventivas actuales -como la simple colocación de cubiertas- sean insuficientes sin una evaluación técnica del terreno.
El factor humano como amenaza
Mauricio y Fernandini subrayan que la actividad humana es el factor de destrucción más severo y frecuente en la actualidad. La expansión agrícola descontrolada, el crecimiento urbano y las invasiones de tierras están arrasando con monumentos milenarios. En Cañete, por ejemplo, la expansión de la ciudad de San Vicente ha provocado la desaparición sistemática de sitios que estuvieron en pie durante siglos. Como precisa Fernandini, “definitivamente, existe una labor pendiente con la comunidad, para que estos espacios de patrimonio se sientan como algo propio y no sean percibidos como una traba u obstáculo para el desarrollo urbano o agrícola”.
Para las investigadoras, proteger estos lugares no es solo una cuestión de identidad, sino también de supervivencia económica y científica. La razón: los sitios arqueológicos guardan tecnologías antiguas de irrigación y adaptación climática, que bien podrían ofrecer soluciones sostenibles para los desafíos del futuro.
Una propuesta de solución
Como revela el estudio, en la actualidad, la infraestructura para proteger el patrimonio arqueológico ya existe: solo falta coordinarla. Según Ana Cecilia Mauricio, el Ministerio de Cultura cuenta con las oficinas y el personal técnico capaz de aplicar este sistema de monitoreo de manera sostenida. “Nuestra sugerencia es también que el Ministerio de Cultura podría implementar una oficina o una sección centrada en la creación de este tipo de información a modo de centro de monitoreo del patrimonio arqueológico, con lo cual Perú sería el primer país en implementar una medida tan importante como esta”, concluye.
Los resultados de esta investigación constituyen un verdadero llamado de atención. La desaparición de sitios arqueológicos en el país no solo borra estructuras físicas, sino que extingue fuentes irreemplazables de identidad nacional y motores para el desarrollo. Ante un escenario donde el calentamiento global intensificará la frecuencia y magnitud de fenómenos como El Niño, la aplicación de la ciencia multidisciplinaria se vuelve indispensable. Corresponderá al Estado atender estas propuestas surgidas desde la academia.
“De, aproximadamente, 150 sitios arqueológicos que tenía Cañete en los años setenta, se han perdido aproximadamente 40 de ellos como fruto de la expansión urbana y agrícola. Para evitar esto, lo que se necesita es una gestión coordinada entre gobiernos regionales, municipalidades provinciales y municipalidades distritales”.
Accede al estudio “The past at risk: assessing climate and geological hazard for the preservation of archaeological sites in coastal Peru using open-access data” a través del siguiente enlace.