Fusión nuclear: energía para un mundo mejor

04/04/2018

Luis Felipe Delgado-Aparicio lleva más de quince años investigando la fusión nuclear, una alternativa energética más limpia y segura que la fisión. Este año, ganó el premio especial de la Academia de Ciencias de China (CAS) para investigar en el Experimental Advanced Superconducting Tokamak (east) en Hefei (China).

Luis Felipe Delgado-Aparicio estudió Física en nuestra Universidad. Ha trabajado cuatro años en el MIT y, desde el 2013, en el Laboratorio de Física de Plasmas de la Universidad de Princeton. Desde hace varios años, persigue un solo objetivo: desarrollar energía por fusión nuclear que, a diferencia de la generada por fisión nuclear, presenta muchas más ventajas y es más segura. “En la fusión lo que se hace es juntar elementos livianos y no pesados, que son los que generan radioactividad”, comenta. Otra ventaja de la fusión es que su materia prima está a la mano en la naturaleza, a diferencia del plutonio o uranio que utiliza la fisión. “El elemento más liviano es el hidrógeno, que se puede encontrar en el agua de nuestros mares”, explica el investigador, quien confiesa que todas sus inquietudes nacieron en la PUCP.

ENERGÍA POR FUSIÓN

En la actualidad, muchos países en el mundo –EE.UU., Rusia, Japón y países de la Comunidad Europea– buscan obtener este desarrollo para contar con energía mucho más saludable y amigable con el medio ambiente. Sin embargo, y pese al trabajo colaborativo entre naciones, esto aún no se ha logrado porque el proceso –tratar de confinar un plasma termonuclear en un laboratorio a grandes temperaturas– sigue siendo bastante complicado.

Para hacer fusión nuclear, se necesitan alrededor de 100 millones de grados centígrados, lo que equivale a veinte veces la temperatura del centro solar. “En el Sol, el proceso de fusión ocurre de manera natural porque es tan grande que la gravedad hace que las moléculas o los núcleos estén más juntos”, detalla el científico peruano. Y agrega: “En el caso de la Tierra, hay menos gravedad, entonces necesitamos forzar un sistema para obtener fusión nuclear. Necesitamos un plasma muy denso y altamente caliente, con temperaturas que van entre los 100 y 300 millones de grados”.

Sobre su labor en el Laboratorio de Física de Plasmas de la Universidad de Princeton, donde trabaja hace cinco años, el especialista nos dice que le gusta construir diagnósticos para estudiar el plasma. “La única forma de estudiar este fantasma, a millones de grados centígrados, es por mediciones electromagnéticas u ópticas. Uno no puede meter el dedo al reactor porque cual quier elemento perturbador queda totalmente destruido en fracciones de segundos”, advierte. Y señala: “Es por eso que la mayoría de mediciones se realiza a través de vías espectroscópicas, es decir por medios de láseres, de cámaras especiales que analizan la luz que emite el plasma”. Delgado-Aparicio se especializa justamente en la construcción de dispositivos de rayos X para estudiar el plasma y el premio que ha recibido de la Academia de Ciencias de China le permitirá seguir investigando este tema. “Ellos han comprado unos equipos especiales que nos van a dar mucha facilidad para hacer más experimentos, y sobre todo para calibrar el reactor y que funcione mejor”, detalla.

VENTAJAS DE LA FUSIÓN

En relación con las ventajas de la fusión sobre la fisión, el físico egresado de la PUCP señala que se trata de un proceso más limpio, seguro y que, además, ayuda a la no proliferación de armas nucleares. “Lamentablemente la fisión nuclear, a la hora de partir átomos pesados, produce bastante radioactividad”, añade. Este desecho nuclear se acumula en silos, y se puede tener radioactividad por centenas y quizá miles de años. Y en algunos casos y contextos, como Chernóbil o Fukushima, pueden llegar a ser peligrosos.

La fusión nuclear emite un neutrón rápido que se usa para la generación de calor, mucho más seguro y sin radioactividad. “Si algo sucediese con la pared del reactor, lo que ocurre inmediatamente es que se pierde la condición de vacío, el aire entra y destruye al plasma en microsegundos”, asegura el especialista.

¿FUSIÓN EN EL PERÚ?

Para Delgado-Aparicio, el Perú no debería apuntar a ser un país con desarrollo nuclear, pues no lo necesita. “Tenemos muchas fuentes para generar energía eléctrica: gas, paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas o la convencional hidroeléctrica, que hoy cubre casi el 60% de energía de nuestro país”, refiere. Asimismo, señala que “tampoco existe la masa crítica de ingenieros que tengan grados académicos en energía o física nuclear para poder aguantar un proyecto de tal magnitud”.

El físico recomienda reforzar la vinculación entre industria y academia, a través del desarrollo de investigaciones conjuntas, y sobre sus planes nos confiesa que se ve regresando al Perú en un futuro cercano. “Quiero colaborar con la ciencia y la educación en mi país, quiero tener una relación más cercana con la industria que debe ser una relación potenciada”. Y finaliza: “me gustaría colaborar con mi alma máter, que siempre ha sido mi segunda casa, montar un laboratorio y relacionarme más con la industria y la academia”.

Premio en China

El premio recibido le permitirá a Luis Delgado-Aparicio realizar trabajos de colaboración en los laboratorios de la Academia de Ciencias de China (CAS), en la ciudad de Hefei. Se trata de una colaboración interinstitucional entre el Laboratorio de Física de Plasmas de la Universidad de Princeton (EE.UU.) con los laboratorios de la CAS. Además, esta distinción le permitirá al científico peruano visitar dos veces este año el laboratorio chino, para intercambiar conocimientos y realizar experimentos
vinculados a la investigación sobre la fusión nuclear.


Fuente: PuntoEdu